Y volvió el ejercicio del periodismo

La mierda importa

Breve acercamiento a la mierda, una deposición especialmente denostada en la sociedad burguesa occidental, cuya importancia artística y científica recoge ahora el Museo Nacional de Ciencias Naturales a través de la exposición EXCRETA, hasta finales de abril de 2015.

Laura Corcuera

El ser humano produce, en condiciones de alimentación saludable, unos 150 gramos de heces al día. Multiplicado por 365 días hacen un total de unos 55 kilos de caca anuales. A los 65 años ya has producido más de 3500 kilos de mierda. Es mucha mierda. Y cubre mucho espacio a menos que se reutilice. Como hacen los masai, pastores nómadas entre Kenia y Tanzania, que construyen sus viviendas con caca de vaca, lo que hoy se llama ‘bioconstrucción’.

De esto y de más cosas habla la exposición Excreta, que ha comisariado el biólogo Antonio García Valdecasas en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y que permanecerá abierta al público en Madrid hasta el próximo abril.

La muestra aborda el pequeño gran tabú que es la mierda. Durante el recorrido, una lectura visual sobre la importancia de la caca en ciencia y sociedad, la percepción que tienes ahora que lees este artículo cambiará por completo. Va un adelanto.

Conoceremos la Escala de Bristol, presentada por Heaton y Lewis de la Universidad de Bristol (Reino Unido) en 1997. La tabla médica clasifica las heces humanas en siete categorías, del estreñimiento a la diarrea, de una forma muy plástica, casi artística: 1 nueces, 2 salchicha irregular, 3 salchicha con grietas, 4 salchicha lisa y suave (ideales), 5, grumos blandos con bordes definidos, 6 grumos blandos contorno irregular y 7 líquido. Cuadros de tonalidades marrón, verde, rojo, amarillo, azul, blanca y negra, esculturas de materiales arenosos, arcillosos… Puedes representar la múltiple y cambiante identidad de la mierda de tantas formas como seres hay en el mundo.

A lo largo de la exposición, también remarcaremos en cómo los constructos culturales de la caca llegan al campo de la medicina. La paruresis o “vejiga tímida” y la parcopresis u“ojete tímido” (dificultad o imposibilidad de deponer en presencia de otros) nos llevarán a anécdotas escatológicas. Por ejemplo, el presidente de EEUU Lyndon B. Johnson organizaba la agenda con su equipo mientras cagaba y no es ni ha sido ni la única persona liberada de este tabú burgués y occidental.

Muchas tribus en todo el planeta tienen la costumbre de ingerir heces de todas clases, incluyendo las propias. O las que pertenecen a las personas sagradas y dioses (coprofagia ritual), como ocurre en el budismo tibetano.

Otra referencia ineludible es la deidad azteca de Tlazolteoltl, cuyo nombre significa “coprófaga” o “diosa de la inmundicia”, y está representa en actitud defecatoria. Antes de seguir, busca en internet ‘Coprofagia’ de Def Con Dos y escúcha el tema si quieres.

Un foco de repugnancia y sabiduría

No tenemos espacio para hablar aquí de la teoría del inconsciente de Freud y su relación los excrementos, la fase anal o el dinero. En detrimento, hablaremos de un estudio que la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) publicó en 2013 y donde se identificaron los desechos corporales (por encima de animales desagradables, alimentos descompuestos o basuras) como el principal foco de repugnancia de la población española.

Pero “donde hay mierda hay vida”, como dicen los trabajadores del campo y los científicos. Los excrementos de las especies animales y de las plantas resultan fundamentales para la sostenibilidad de la vida y también para la ciencia básica.

En 2009 Teresa Abáigar y su equipo andaluz definieron científicamente el ciclo de reproducción del lince ibérico (Lynx pardinus), a partir del estudio de hormonas sexuales (estrógenos, progesterona y testosterona) existentes en las heces.

Otro dato: una boñiga de vaca puede contener 200 especies distintas de animales, sobre todo insectos, muy importantes para el medio ambiente y la agricultura, ya que permiten con su actividad que los nutrientes de las heces lleguen a las raíces de las plantas.

Y otro comportamiento: algunos animales marcan su territorio con excrementos, como el tejón eurasiático (Meles meles), que delimita sus territorios mediante agujeros-letrina donde deposita sus heces, habitualmente próximos a las tejoneras y, en ocasiones, ubicados en territorios ricos en alimentos y otros recursos básicos para esta especie.

Arte y mierda

Y llegan las interesecciones de las ciencias y las artes a través de la excreta. Desde mayo de 1961, fecha en que Manzoni enlató sus 30 gramos de caca de artista, ha llovido mucha mierda. El objeto se presta a ricas connotaciones políticas, sexuales y económicas, así como a expresiones artísticas de lo más diversas. Aportamos dos implacables ejemplos europeos: la colección de mierdas del británico Stuart Brisley y la práctica performativa del español David Nebreda.

La caca también ha sufrido la censura. En 2009, el alcalde de Roma Gianni Alemanno prohibió la exposición que ya había itinerado por media Italia,“Storia naturale dell’innominabile: la cacca”, realizada a partir del libro de Nicola Davies con el mismo título en el Bioparque de Roma (el antiguo zoo). El político consideró que podía dar una imagen negativa de la ciudad. Sin embargo, esta exposición resultaba de lo más útil en materia de reciclaje y divulgación de la ciencia. Que se lo digan al multimillonario capitalista Bill Gates, que dentro de sus inversiones en ciencia ha financiado la Ommniprocesor, una máquina que transforma las heces en agua potable y energía eléctrica, y que acaba de ser presentara por la empresa privada fabricante que la experimentará en Senegal. Este sistema económico es perversamente “mierdero”.

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EXTRETA, UNA EXPOSICIÓN (IN)ODORA

Hasta finales de abril podemos ver en Madrid la exposición EXCRETA, comisariada por el biólogo Antonio García Valdecasas e inaugurada el 19 de noviembre de 2014, día mundial del retrete, en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, centro expositivo y de investigación perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (MNCN/CSIC). La muestra, que se despliega en paneles y maquetas por el balcón del ala de biología del museo, está dividida en dos ejes.

La excreta en la naturaleza, que destaca la importancia de las heces en el mundo animal y vegetal. Animales coprófagos, heces fosilizadas (coprolitos) que hablan de tiempos remotos, plantas que envenenan como autodefensa o moluscos cuyas secreciones, las perlas, son joyas.

La excreta en la sociedad informa del papel de los excrementos en diferentes culturas, aspectos relevantes de la excreta para la salud, la influencia en nuestro comportamiento o la evolución del inodoro y del papel higiénico… También enfatiza la importancia de las aguas residuales y del reciclaje de excrementos para evitar que la mala gestión de la excreta implique riesgos para la salud pública y el medio ambiente.

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