Corcuera & Cofiño: con las manos en la danza

RE-vIVaL RE-carGar // Agenda de la RE-REsidencia

Mónica Cofiño: Llego la tarde del 3 de febrero a Braojos de la Sierra, unos vinos a lado de la chimenea y nos ponemos al día con las intenciones de abrir el proceso de nuevo. Al día siguiente nos vamos a la huerta a leer, oler y hablar de los recuerdos de la performance hace justo un año. Laura y yo observamos el espacio que nuestros cuerpos han habitado durante esta historia. Terminamos la jornada en el centro cultural Tomás y Valiente, Fuenlabrada, en la inauguración de la exposición de Esther Ferrer. Curiosas coincidencias y confidencias espaciales hacen que vislumbremos nuestra vivencia con perspectiva y humor. El 5 de febrero trabajamos para elaborar un dossier ampliado de EXCRETA como pieza coreográfica. Hoy seguimos trabajando en el dossier y después visitaremos nuestras mierdas en la finca de La Retuerta, Buitrago del Lozoya. El lunes 8 de febrero volveremos a nuestro cubo.

CHIMENEA Y HUERTA (una alternativa a “carretera y manta”)

Vamos a hacer un estudio coreográfico de cómo bailamos los cuerpos. Bailar la política o bailar lo abstracto. ¿Se puede bailar un tema? Bailar y narrar a la vez, mostrar un culo y no ser obsceno, evocar cosas, cosas sin decirlas. ¿Se puede bailar lo oculto? ¿Cómo mostrar la penuria? Intentar entender por qué nos da miedo llamar al miedo, miedo. Cómo bailar sin provocar, cómo hacer para ser artista y no provocar hoy día, nada.

En la cabeza, LOS LÍMITES DE LO PROHIBIDO, la intensidad y la decepción –dice Laura– En otra época ya habríamos estado muertas, Moni. Los corruptos en jacuzzi y los artistas defendiendo su existencia.

Pensamos los espacios en los que podemos estrenar en 2016, desde la ilusión, con los pies en la huerta y las manos en… la danza. Seguimos buscamos financiación para el pedo atascado. El viaje del pedo que no te tiraste. El gran viaje de la mierda, del tabú y del conocimiento.

LOS DESGUACES DEL CUERPO

Nos vamos de paseo por el campo y directas al desguace de deshechos en que se convierten las cosas cuando ya no las queremos. Parece que no desaparecen nunca. Tenemos nuevas ideas y rescatamos las viejas. La mierda nos hace estar vivas. El proceso digestivo es un desafío. Cómo podemos moverlo en abstracto, bailarlo, ingerir-expulsar, cagar nuestras ideas. Nos asomamos a las abandonadas vías del tren Madrid-Burgos. A la vuelta vemos 32 orugas juntas que no se pierden. Son una línea hipnótica, un rastro que dibuja el suelo, ondulante. Se siguen y forman un organismo vivo de casi más de un metro. Todas juntas, dibujando el suelo como bailarinas, viajan hacia otro lugar sin despegar sus culos las unas de las otras.

La danza arriesgada no es la vertical, si no la que está aquí, en la tierra, en esta realidad más inmediata que es ir a por la comida a Madarcos escuchando a Mariano, a Pedro y a Pablo en la radio de la furgoneta. Los políticos no se ponen de acuerdo. Mientras, nosotras, aquí en el campo, esperamos un cambio que no llega. Un cambio que intentamos dar, pero que nos está costando mucho. Y dicen que está llegando y vivimos eso, como en el reverso de la siguiente glorieta, siempre llegando sin llegar. Tened cuidado con lo que decís o hacéis. Mirad lo que os pasó. Mirad lo que les pasa a artistas que “hablan demasiado”.

Inmediatos futuros y presentes inciertos. Nuestros anticuerpos están más activos que nunca. Estamos en guerra ideológica. EXCRETA podría empezar a llamarse “utopía artística”.

 

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